A veces nos preguntamos porque somos como somos. Una larga cadena de sucesos no previstos definen el ser o no ser. De pequeño recuerdo que cuando estaba aburrido mi papa me decía: "sácate los pelos de una pierna y te los pasas para la otra y viceversa", algo un poco loco, primero porque a esa edad no tenia pelos en la piernas y segundo porque sería muy difícil intercambiar poro por poro cada pelo de una pierna para colocarlo en su gemelo poro de la otra gamba. También recuerdo las lecciones de poesía de mi papa, una de sus favoritas decía: "estoy loco de contento, tengo pelos en el culo, por la noche me los cuento y no me falta ninguno". La música no se queda atrás en la construcción del "así soy". Durante todos los fines de semana de una gran parte de mi infancia, los viernes bajábamos al Litoral Central a pasar el fin. En el trayecto de casi dos horas (mi papa mantenía una velocidad crucero de 60 Km/h) escuchabamos un popurri musical que contaba con "el costo de la vida" de Juan Luis Guerra y su 4:40, Toda la discografía de Joan Manuel Serrat (llegamos hasta sus versiones en catalán), Rolling Stones, The Beatles y el super odiado "camarón de la Isla". ¿Como un carajo charrasqueando una guitarra y lamentándose puede ser considerado un "maestro"? Este arcoiris musical deformo mi cerebro hasta el punto de generar un tipo de masa gris mutante capaz de hacer crecer un AFRO incontrolable que me acompaña hasta hoy en día.
De las técnicas de negociación aprendí el uso de la "pinza marciana", una técnica milenaria empleada por Miyagui Sam para imponer y someter. La raíces teóricas de esta técnica descansan en la sumisión a través de el ejercicio de presión en el área del aductor ( para usar términos clínicos digamos la unión entre las patas y la pinga). Ahora puedo entender porque me va tan mal en los negocios.
Si algo le agradezco a mi papa es la capacidad de sufrir con gusto. Desde pequeño soy fanático de los Tiburones de la Guaira y no los he visto ganar ni la copa Limagel al "fair play". Todos los años comenzamos la temporada bajo la misma premisa: "este es el año" y así pasan y pasan los años. Me siento como Rocky que tuvo que recibir una parranda de coñazos durante casi 48 rounds (la magia del cine permite cambiar un poco las reglas del deporte) para por fin en el round 49 girarle una sola mano a un ruso de 2.15 metros y sentarlo de culo. Ojala que para el 2021 después de caer eliminados temporada tras temporada pueda gritar como Rocky: "Adriaaaaan...Adriaaaaaaaaaaaan" al son de la Samba de los siempre "gloriosos" (con mas pena que gloria) Tiburones de la Guaira.
Así somos...así soy...me gusta el arróz blanco en un cuenco aparte y con mantequilla. No tomo refrescos y el perro caliente con toooooodos los juguetes que pueda adherir (tremenda palabra adherir). De pequeño odiaba la cebolla pero me encantaba la sopa de cebolla. Jamas entenderé la función de los pelos del culo, aparte de que nos hacen gastar cantidades industriales de papel "toilet" (usando un termino chic afrancesado), en este tema particular de los pelos del culo tengo muchisimo de que hablar, pero eso ya es material para otro artíCULO.
Me despido por hoy chinchorizo "portuano" pero conchorizo siempre en la tortilla de papas.
Muy de acuerdo... al Camaron de la isla que lo follen!!!!!!!!
ResponderEliminarHablame de los cassetes de Roberto Antonio, Miguel Molly y la cancioncita de... "baila al ritmo de San Martín", típico de los viajes de 8 horas pa carúpano con mi mamá...
ResponderEliminar