En una pequeña caja de madera guardaba el betún y una pila de trapitos sucios. La Rana René se sentaba en la esquina sur del aeropuerto de Maiquetía y lustraba, y lustraba, y lustraba zapatos para ahorrar unos churupitos y así poder pagar el curso de actuación que dictaba Lupita Ferrer en el Ateneo de Caracas. René se convirtió en el protagonista de Plaza Sésamo.

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