Hace unos años, algún filosofo griego de poca monta,
cuyo único valor agregado como ser humano fue compartir gentilicio y profesión
con Homero, dejo como one hit wonder la siguiente frase: “de perdidos, al agua…”.
Curioseando en el Google
translator descubrí que el postulado hace referencia a ese momento en el
que ante el inminente naufragio de una embarcación, la tripulación toma la
desesperada decisión de saltar al agua.
El gobierno de
la República Bolivariana de Venezuela, presidido por el señor Nicolás, tiene en
estos momentos un boquete de considerable tamaño en la popa, es decir, se
encuentra en una situación en la que saltar por estribor no es para nada una
mala idea.
Para intentar mantener el barco a flote, el capitán
bigotudo, se ha planteado una serie de medidas muy divertidas que han
despertado diferentes posturas al ser llevadas a discusión en alguno de esos
episodios del reality: “Consejo de Ministros”.
Como primera opción, se planteó la posibilidad de
nombrar a Robin Hood como Ministro del Poder Popular para la Economía, por
aquello de acariciar la oreja del pueblo con la máxima de quitar al rico para
repartir al pobre, obviamente, esta propuesta fue descartada de plano por los
ministros revolucionarios, quienes bajo ninguna circunstancia querían compartir
sus churupos con la plebe.
En segundo lugar, después de consultarlo repetidas
veces con la almohada, Nico propuso crear una comisión de inteligencia para
buscar al Rockolate, capturarlo y traerlo de vuelta a casa. Por razones que
fueron clasificadas como secreto de estado, esta propuesta tampoco fue
aprobada, por lo que el asunto del rescate del Rockolate tendrá que esperar
otros cien años.
La tercera medida que soltó el señor de pasaporte dudoso,
tenía que ser de la satisfacción de los Ministros, recordemos que a la tercera
siempre va la vencida. Maduro recurrió a un regalo que le dejó su padre, el difunto
Hugo, una cajita de populismo muy pequeña que contenía el arma secreta para
vapulear cualquier tipo de crisis sin importar la magnitud, de esta manera, se
aprobó el decreto de viernes no laborables para todos los trabajadores de la
administración pública.
Para no ser victima de mi muy profunda ignorancia en el
tema, recurrí de nuevo a mi Google
translator para entender de que iba la cosa y no emitir opiniones erróneas
que pudieran herir suseptibilidades. No me sorprendió para nada el resultado de
mi investigación “googleiana”.
Resulta ser que el “decreto de viernes no laborables
para todos los trabajadores de la administración pública”, se refiere a fines
de semana largos en la playa con una cavita de anime, par de botellas de
Canelita, yogurt liquido y una bolsa de Doritos… ¡chapeau!
Pocas cosas me generan más asco que el populismo, no
hay nada que insulte más a la inteligencia de un pueblo que la sistemática
mentira masajeadora de utopías, y eso, es el populismo, promesas sustentadas en
la supuesta estupidez del ser humano, tristemente a veces no tan supuesta.
Espero que los venezolanos no nos dejemos cautivar por “fines
de semana largos en la playa con una cavita de anime, par de botellas de
Canelita, yogurt liquido y una bolsa de Doritos”. Quiero creer que estas
medidas de comedia triste no son mas que los últimos intentos fallidos de este gobierno para intentar frisar
el boquete de la popa del barco, ya es hora de que salten todos de una buena
vez al agua, porque están perdidos y lo saben…
Señor Nicolás, hágale caso a los postulados de la
filosofía griega y vaya buscando unos buenos chalequitos salvavidas, porque ya
la cosa está de perdidos, al agua…

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