viernes, 8 de abril de 2016

DE PERDIDOS AL AGUA...

Hace unos años, algún filosofo griego de poca monta, cuyo único valor agregado como ser humano fue compartir gentilicio y profesión con Homero, dejo como one hit wonder la siguiente frase: “de perdidos, al agua…”.

Curioseando en el Google translator descubrí que el postulado hace referencia a ese momento en el que ante el inminente naufragio de una embarcación, la tripulación toma la desesperada decisión de saltar al agua.

El gobierno  de la República Bolivariana de Venezuela, presidido por el señor Nicolás, tiene en estos momentos un boquete de considerable tamaño en la popa, es decir, se encuentra en una situación en la que saltar por estribor no es para nada una mala idea.


Para intentar mantener el barco a flote, el capitán bigotudo, se ha planteado una serie de medidas muy divertidas que han despertado diferentes posturas al ser llevadas a discusión en alguno de esos episodios del reality: Consejo de Ministros”.

Como primera opción, se planteó la posibilidad de nombrar a Robin Hood como Ministro del Poder Popular para la Economía, por aquello de acariciar la oreja del pueblo con la máxima de quitar al rico para repartir al pobre, obviamente, esta propuesta fue descartada de plano por los ministros revolucionarios, quienes bajo ninguna circunstancia querían compartir sus churupos con la plebe.

En segundo lugar, después de consultarlo repetidas veces con la almohada, Nico propuso crear una comisión de inteligencia para buscar al Rockolate, capturarlo y traerlo de vuelta a casa. Por razones que fueron clasificadas como secreto de estado, esta propuesta tampoco fue aprobada, por lo que el asunto del rescate del Rockolate tendrá que esperar otros cien años.

La tercera medida que soltó el señor de pasaporte dudoso, tenía que ser de la satisfacción de los Ministros, recordemos que a la tercera siempre va la vencida. Maduro recurrió a un regalo que le dejó su padre, el difunto Hugo, una cajita de populismo muy pequeña que contenía el arma secreta para vapulear cualquier tipo de crisis sin importar la magnitud, de esta manera, se aprobó el decreto de viernes no laborables para todos los trabajadores de la administración pública.

Para no ser victima de mi muy profunda ignorancia en el tema, recurrí de nuevo a mi Google translator para entender de que iba la cosa y no emitir opiniones erróneas que pudieran herir suseptibilidades. No me sorprendió para nada el resultado de mi investigación “googleiana”.
Resulta ser que el “decreto de viernes no laborables para todos los trabajadores de la administración pública”, se refiere a fines de semana largos en la playa con una cavita de anime, par de botellas de Canelita, yogurt liquido y una bolsa de Doritos… ¡chapeau!

Pocas cosas me generan más asco que el populismo, no hay nada que insulte más a la inteligencia de un pueblo que la sistemática mentira masajeadora de utopías, y eso, es el populismo, promesas sustentadas en la supuesta estupidez del ser humano, tristemente a veces no tan supuesta.

Espero que los venezolanos no nos dejemos cautivar por “fines de semana largos en la playa con una cavita de anime, par de botellas de Canelita, yogurt liquido y una bolsa de Doritos”. Quiero creer que estas medidas de comedia triste no son mas que los últimos intentos  fallidos de este gobierno para intentar frisar el boquete de la popa del barco, ya es hora de que salten todos de una buena vez al agua, porque están perdidos y lo saben…

Señor Nicolás, hágale caso a los postulados de la filosofía griega y vaya buscando unos buenos chalequitos salvavidas, porque ya la cosa está de perdidos, al agua…



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