El trabajo es tan ladilla que nos pagan para hacerlo. Es una vaina muy "rompebolas" que se inventaron para que cada quincena y ultimo cobremos unos churupitos y así poder pagar las tarjetas, llevar el culo al cine y pagar una serie de huevonaditas mas. Muchas veces no da ni para eso y hay que redondearse por ahí, o como dicen en mi tierra, matar unos tigritos (con permiso de la Sociedad protectora de Animales).
Mucho nos quejamos de nuestros trabajos, pero solo con dar una miradita a nuestro alrededor, podemos darnos cuenta que somos unos lechuos en comparación con un gran submundo de individuos que se ganan la vida en laburos poco envidiables.
Voy a enumerar una serie de oficios en orden aleatorio sin tomar en cuenta el grado de "rompebolismo" que generan en sus practicantes.
En primer lugar siempre se me viene a la cabeza el oficio de ascensorista. No puede haber algo mas insufrible que estar sentado en una silla de ministerio público con rueditas, dandole a un puto botoncito, subiendo y bajando, confinado en una caja de poco más de 2 metros cuadrados. Calarse cuanto peo estancado dejen los ocupantes (no hay forma mas eficaz de liberarse de un peo) y además escuchar la sarta de pendejadas que se dicen en el corto trayecto entre un piso y otro. Amigo ascensorista, recuerda que tu póliza de seguros no cubre hemorroides.
Siguiendo en nuestro podio de profesiones desgraciadas, esta el "payasito de fiesta". Un carajo que tiene que pintarse la cara, ponerse un tutu, para entretener a una cuerda de carajitos que son una sarna. Calarse a la ladilla de la mamá del cumpleañero que no para de decir que es lo que hay que hacer (pendeja si sabes tanto por qué coño no te disfrazas con esta mierda y pones cara de pajuo para divertir a estos demonios del infierno). La única satisfacción que reciben estos engendros de artista de circo, a parte de la paga, es darle coñazo al chamin mas mariquito cuando nadie este viendo y luego volver a administrar la cara de pendejo.
Siguiendo con la lista (Tascón, que Dios te tenga en la gloria), nos encontramos con el famoso vigilante de caseta. Metido en una casetica lo único que hacen es subir y bajar el "tubo". Para ello solo cuentan con un televisor en blanco y negro que pela bola para agarrar la señal de porno-teticas en Venevisión. Estos personajes logran convertirse en pajizos de categoría platino. Conocen a todas las "señoritas" de servicio de la cuadra y son los responsables del termino "ñu e su madre", acuñado desde que el primer vigilante de caseta de la historia, tuvo que interrumpir el sueño para abrirle al pajuo rascao que llega a las 5 de la mañana enrumbao y tocando corneta (en los últimos tiempos esta situación ha empeorado con la llegada del reguetón a full volumen). Para mas colmo, el microondas ese que les donaron para calentar el arróz con tajada, no sirve, y tienen que jalarle bola a la vieja de la quinta mas cercana (siempre es la mas cachonda de la calle) para pedir prestado el hornito.
Otra de las vainas mas horribles es ser evangélico (eso sí, se echan más palos que el coño). Todos los domingos tienen que salir enflusados a repartir "El Atalaya". Estos son los mas pendejos de la lista porque ni cobran. Con la paja de que "Cristo viene", se la pasan la vida esperando que el jefe máximo baje a pagarles (el domingo es no-laborable, deberían cobrar doble). Además reciben el maltrato del coño e madre que llego a las 5 de la mañana enratonao, le toco corneta al vigilante de la caseta para que le abriera, y es el que abre la puerta todo escoñetao para recibir el bendito folletico con dibujitos de maternal. Creyentes del mundo, no jodan los domingos a las 6 de la mañana, la gente quiere dormir.
Estoy seguro que dejo por fuera muchos trabajos poco favorecidos. Pero no quería despedirme sin mencionar "the last but not least" de los laburos que recopilé. Ese es el vendedor de productos Amway. Estos carajos son una secta no muy diferente a esas que hay en los estados sureños de los Estados Unidos, donde la gente se inmola en honor a su lider. Charlatanes por naturaleza, tuvieron su época de gloria cuando no eran tan conocidos. Hoy en día después de haber ensartado a muchos, han caido en desgracia. Amway ya no vende ni un "polvo" con Charlize Theron. Solo les toca peregrinar de casa en casa con una chapa guindando en la camisa: "Yo soy Amway", yo lo que soy es rolo de huevon.
Con este mismo flow laboral me despido para echar una siestica. Conchorizo revolucionario para trabajar en Misión Carupano, pero chinchorizo siempre pa la dieta.
PD: Se ha determinado que el trabajo en exceso tumba la paloma.

Yo por mi parte, pretendo trabajar para que pretendan pagarme!
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