Siempre he dicho que cuando
pisas el acelerador de un Mustang a
fondo suena como un viejo con pulmonía, extrañamente es un sonido muy seductor.
Caminando por Barcelona me topé
con el poster de una película que lleva por nombre el mismo del potente bólido
del caballo, ciertamente un título bastante seductor.
Cinco niñas muy bonitas son las protagonistas de una
historia dramática con matices de esperanza.
Una Turquía en pleno siglo
XXI, sirve de escenario para relatar la historia de cinco niñas criadas bajo un
cerrado régimen musulmán, en el que mostrar una tética, puede llegar a ser
comparado con algo tan dantesco como la letra de cualquier tema de Ricardo
Arjona, así mismo, algo tan asquerosamente horrible como las liricas del
Guatemalteco.
La tolerancia es uno de los
valores que intento llevar como bandera a cualquier lugar a donde voy, el
respeto por el que piensa distinto, la duda, el encontrar lo hermoso de estar
rodeado de tantas y tan distintas culturas, es algo que me parece hermoso.
Ayer compre entradas para
ver Mustang, a medida que avanzaba la película sentí como toda la tolerancia
que enarbolo como bandera se iba resquebrajando, en algunos pasajes llegué
hasta sentir odio. No voy a entrar en detalles, creo que “niñas criadas bajo un
cerrado régimen musulmán” es una pista suficientemente explicita para que
imaginen a que se debe mi arrechera.
Acabo de respirar y contar
hasta tres antes de poder continuar con este párrafo, hay que ser tolerante, pero
el coñisimo de su madre, cómo en pleno siglo XXI pueden seguir tratando a la mujer
como si fuera una silla, una toalla, o un cd de Arjona.
El mundo evoluciona, y como
pasajeros de este globito inquieto, nosotros, seres “humanos”, debemos crecer,
entender que nuestras necesidades ya no son las mismas de Cristo cuando
descubrió la primera sandalia. Tolerancia cero ante cualquier tipo de vejación,
venga de donde venga y en nombre de quien sea que se haga, hay que rechazarla
de forma contundente.
Escribo sobre está película
porque soy un profundo admirador de la mujer, porque ella es el ser más
maravilloso que habita este planeta, ese que nos da la vida, ella es linda y
extraordinaria, para todas ustedes, mi muy particular homenaje.
Pensar que estas creencias
estúpidas sobre la sumisión de la mujer van a desaparecer no es una utopía. Hay
una esperanza muy real, no quiero ser “arruina finales de películas”, pero
atención a la menor de las cinco hermanas, como dirían por ahí: “es lo más”.
Por cierto, el sonido de un Mustang acelerado siempre seguirá
siendo muy seductor…vayan a ver la película.

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